Un Poco de mi
Mi experiencia como medico
No quiero contarles ni el numero de partos que he atendido, que han sido muchos, ni el numero de cesareas, etc., sino contarles lo que he vivido como ser humano desde que entre en contacto como estudiante de medicina y como medico en el pre y post grado con mis bellas pacientes obstetricas.
Quiero comenzar diciendo que en la Universidad de Carabobo nos enorgullece el hecho que siempre fuimos llevados de la mano por excelentes instructores desde un principio quienes nos pusieron en contacto en primer lugar con un grupo de pacientes con patologias muy diferentes a lo que es la paciente obstetrica. Primero el estudiante pasa por un periodo de formacion donde aprende a evaluar los diferentes signos y sintomas normales y anormales en la catedra de semiologia, en la cual transitabamos siempre por los pasillos de medicina A del Hospital Central de Valencia, escogiendo a algun paciente colaborador para realizarles un minucioso interrogatorio y un examen fisico detallado, en donde no faltaba el allanamiento de la privacidad del paciente, con la excusa de que ellos nada pagaban al Estado venezolano y lo unico que se les pedia era su colaboracion, prestando sus cuerpos para nuestro estudio y desarrollo como medicos. Asi pasamos tambien las pasantias de medicina interna y cirugia general, en donde comenzamos a tener contacto con pacientes adultos hombres y mujeres, todos con alguna enfermedad, algunos mas graves que otros, pero todos privados de su libertad y sin su familia, los cuales entraban a las salas de hospitalizacion dos veces al dia en horarios de 1 a 2 pm y de 5 a 6 pm. Veiamos entonces a personas que no solo sufrian por sus enfermedades, sino que se quejaban por la depresion que les causaba la soledad en las salas hospitalarias. Esta situacion no ha cambiado en los actuales momentos por multiples razones.
Luego conoci a un tipo de paciente muy particular: los ninos. Algunos con la madurez necesaria para transmitir a otros sus quejas de salud, otros demasiado pequenos a los que a traves de sus llantos, movimientos y expresiones faciales y corporales podiamos llegar al diagnostico clinico. Es muy bello ver a un nino sano, pero verles enfermos es lo peor que existe, por lo que mi inclinacion a la pediatria no fue mas que lo necesario para ejercer la medicina y no llegarles a hacer dano.
De manos del Dr. Escalante tuve la oportunidad de conocer a otro tipo de pacientes: la mujer embarazada, en otro tipo de instalacion, la maternidad. Un lugar en donde lejos de los otros departamentos donde la tristeza imperaba, el olor a enfermedad, a hacinamiento cronico, estaba la alegria, la juventud y la salud.
La paciente obstetrica es muy particular. Es una mujer que decide tener un nino motivada por el amor: Amor hacia su pareja, amor a la vida, amor a Dios, amor a sus otros hijos, amor al nino que lleva dentro. Es una mujer normal que esta invadida de un sinfin de dudas y temores, quien busca en sus cercanos (sus padres, su esposo, sus amigas, sus hermanas y su medico) el apoyo que necesita para traer al mundo una descendencia sana de la mejor manera posible. Es entonces una persona facilmente sugestionable, con temores que le pueden hacer caer en errores que la pueden marcar de por vida, y con unas caracteristicas hormonales y psicologicas especiales que la hacen mas tendiente a padecer trastornos del humor y depresiones, cuestiones estas que deben ser evaluadas por su medico obstetra. Es una mujer que estando en buen estado de salud mental y fisica busca informacion leyendo articulos de revistas, libros, periodicos; participa en talleres, acude regularmente a la consulta prenatal y se prepara para un nacimiento sin contratiempos y para dar una alimentacion adecuada a su hijo a traves de sus mamas.
Fue entonces un cambio muy brusco lo que vivi al ver este tipo de pacientes tan especiales. Lo que me impresiono de una manera grande fue el hecho de como era invadida su privacidad ante tanto personal del hospital (pensaba que menos mal que yo nunca iba a parir), pues ante cada tacto vaginal o rectal estabamos al frente de ella alrededor de diez personas (ocho estudiantes, un medico y una enfermera) como minimo. Despues del tacto inicial del doctor, le seguiamos cada uno de nosotros, con nuestras dudas y nuestros dedos tactantes inexpertos que ni sabian lo que tactariamos. Pero lo que si captabamos eran las quejas de esa futura madre, su cara de verguenza, su inconformidad ante nosotros y mucho peor, la violacion de sus derechos como mujer. Todo en nombre de la ciencia. Que injusto.
Esta sensacion cambio cuando en el transcurso de mi aprendizaje como medico me correspondio la tarea de atender mi primer parto. Fue en un momento de descuido de mi instructor, quien estaba explicando lo que le estaba sucediendo a otra paciente, y ante la presencia de tantos estudiantes no se dio cuenta que otra mujer tambien estaba pariendo, cosa que yo adverti solo cuando ya tenia mis guantes bien puestos, siendo el facilitador de un hermoso varon que llamaron Maikel. Esa experiencia cambio mi vida. De ahi en adelante puse mi mayor empeno en mi formacion en esta rama de la medicina apoyado de varios instructores como la Dra. Toro y la Dra. Tunaitis quienes me ensenaron que la obstetricia se aprende estudiando y trabajando muy duro.
El postgrado de Obstetricia no fue mas que la reafirmacion de mis conocimientos generales y la adquisicion de destrezas que me ensenaron a tener una responsabilidad cada vez mayor ante las pacientes, pero siempre desde un punto de vista muy tecnico, acompanado de varios medicos con diferentes caracteres quienes me mostraron las diferentes formas de atender a una paciente, desde la forma mas decente hasta formas indeseables, pero en fin; siempre viendo a la paciente obstetrica como una enferma que necesitaba de un medico para ayudarles a solucionar su problema de dar a luz a su hijo. ¡Que equivocado estaba!. No fue sino hasta el tercer ano de mi postgrado cuando comienzo a conocer a un grupo de medicos de Caracas y algunos de Valencia que estaban trabajando por cambiar los errores que durante decadas habiamos cometido los medicos al darle una vision mas natural a la forma de gestar y parir. Fue asi como conoci a ese angel llamado Eva Gundberg quien me mostro con hechos bien cientificos que muchas de mis tecnicas aprendidas en el postgrado no eran sino para complacer la comodidad del medico, pero que no llevaban consigo ningun tipo de buen efecto al binomio materno fetal. Junto con mis companeros del curso quisimos cambiar algunos conceptos en cuanto a la atencion materna en el Hospital, encontrandonos con todos aquellos que han sido incapaces de cambiar el paradigma de la atencion obstetrica inhumana y obsoleta. Pero ahi vamos. Hoy dia nuestra practica privada esta signada por las ensenanzas de Eva, que no son mas que el estudio concienzudo de la mejor forma para traer al mundo a un nino sano, con un embarazo lleno de estimulos y conocimientos y con un trabajo de parto y parto en el que se respire alegria y se respete sobre todas las cosas la humanidad de la madre, con los avances tecnologicos de la ciencia moderna, pero sirviendo solo de facilitador a la hora del nacimiento.
Ya culminando Medicina Materno Fetal en el Hospital Regional "Lic. A. Lopez Mateos"
El primer ano de la subespecialidad lo realice en el Instituto Nacional de Perinatologia en Mexico. Vivo solo en una casa que pronto se convertira en pension cerca de la avenida mas grande de latinoamerica, la Av. Insurgentes, y estudio cerca de una zna colonial muy famosa, conocida como Coyoacan, tierra de Frida Khalo.
Desde que llegamos a este bello pais, todo lo que nos hemos encontrado, mi esposa Cachi y yo han sido lugares espectaculares y gente bella y preparada. Cachi esta en Pachuca trabajando en la escuela Americana, mientras que yo me quedo en la Ciudad de Mexico, acompanado solo con mis companeros de subespecialidad.
Mis ex companeros de guardia: Osvaldo (de Mexico), Lucho (de Peru);y Julio (mexicano tambien), ya se han hecho mis hermanos, y entre todos hicimos nuestras guardias muy, muy agradables, mis otros companeros R5 (Andrea, Bernardet;Saira, Jorge, Chapa y David) son simplemente padrisimos, asi como mis cofellows R6, entre los que se encuentran Lisbeth, May, Hermisenda, Pepe, Martita, Lucia,tonito, Espino (Gasu), Liliana, y mi asesor de tesis Jesus Andres.Mis maestros en el INPer fueron el Dr. Guzman, el Dr. Garcia Cabazos, la Dra. Velazquez y la Dra. Acevedo, ademas del Dr. Ibarra, la Dra. Berron, el Dr. Ortiz, y sus cuates, los Dres. Figueroa y Villagrana y la espectacular Dra. Baez me mantienen mas que despierto estudiando como nunca lo habia hecho en toda la carrera de medico.
Ahora, con las vueltas que da la vida, definitivamente me ocurrio lo mejor: culmine mis estudios en el Hospital Regional "Lic. Adolfo Lopez Mateos" del ISSSTE en la Ciudad de Mexico, y de la mano del Maestro Dr. Eduardo Mejia Islas y de la Dra. Bravo, di mis pasos finales en mi formacion en Medicina Materno Fetal.
Tuve companeros excelentes que se convirtieron en mis amigos, de los cuales puedo nombrar a los doctores Eduardo Velarde, Syhomara Rodriguez, Leonel Vargas, ademas de Darinela Borges y Max Valadez, y no quiero dejar de nombrar nuestra generacion sucesora: Cesar Santos, Adriana Bernal y Claudia Gonzalez.
Que agradecido estoy de la vida y de las oportunidades que nos ofrece!!!
Tomado de mi libro:"Humanizando al Nacimiento" Editorial Vida Alternativa, 2008.
Muchas fueron las oportunidades de trabajo que se me presentaron en México, pero yo estaba claro: mi norte era venirme a mi pais, con todo y sus defectos, para ayudar a las pacientes que tanto me pidieron volver.
Comence de la mano de la Dra. Marisol Garcia de Yeguez, quien como representante de la Universidad de Carabobo me ayudo a levantar la Unidad de Perinatologia de la Ciudad Hospitalaria "Dr. Enrique Tejera", donde trabaje durante cuatro meses como director asistencial.
Quien sabe si fue la situacion economica del pais, la mia propia o tal vez el desgano que uno observa de las autoridades en salud, me obligaron a ver nuevos horizontes en una tierra ya conocida por mi, y en la que siempre pense en volver... es por eso que me encuentro ahora en La Victoria, Edo. Aragua, levantando una consulta privada y apoyando a los medicos ginecologos de la ciudad a una mejor atencion de sus pacientes...
Ya les comentare mis experiencias....
Y de nuevo en Venezuela...

